26.7.13

Estaba a punto de fundirse en la confusión, perdido, atónito, difuso... la voz de Ella le hizo retrocer dos escalones, luego uno más y luego otro, así, hasta llegar adonde todo había comenzado.
Sin decir palabras, la tomó del brazo, sin mirarla, como si adivinara su cuerpo. Ella murmuró algo, no pudo oírla. Quizás dijera que la suelte, él la ignoraría de igual modo.
Levantó la vista, otra vez la tenía frente a sus ojos, quizás ya no podría huir, quizás correría mil kilómetros y seguiría preso de sus ojos. De igual modo, él la querría.