Habitación en penumbras. Unos haces de luz que se filtran por una cortina agujereada, dibujan como puntos la silueta de una persona inmóvil. Se escucha lejana la voz de un niño que canta y se ríe. El tic-tac de un reloj se hace cada vez más intenso. Se suman unos pasos que se acercan y se detienen. La habitación se ilumina de repente. La voz del niño se interrumpe. Junto a la ventana, una mujer corre las cortinas, permitiendo entrar luz del exterior. En las paredes de la habitación cuelgan algunos restos de empapelados añejos. El suelo está sucio, manchas de orina en uno de los rincones. No hay muebles en el lugar, a excepción de un reloj en una de las paredes y una silla, en la cual un joven desnudo de unos 30 años se encuentra sentado. Su postura es erguida; sus carnes, flácidas. El joven observa el reloj, que marca las 12:05. La mujer se acerca a él, su paso es firme. El joven continúa con la vista en el reloj.
Joven:
(Largando el aire en un suspiro) Llega tarde.
La mujer acerca su mano al rostro del joven y lo acaricia. Mete su mano en un bolsillo de su vestido, saca un cigarrillo, lo enciende y se lo coloca en la boca al joven. Éste pita, sin dejar de mirar el reloj. La mujer camina hacia la ventana y observa el exterior, su mirada denota cansancio. El joven continúa pitando. La mujer se vuelve hacia él, caminando. Se detiene frente al joven, tapándole la visión del reloj. Ella se arrodilla y le acaricia los pies.
Joven:
(Su tono ahora es más firme y frío) Cuando se vaya no cierre las cortinas, hace frío.
Mujer:
(Levantando su vista hacia él, con tono suave) Puedo traerte un abrigo, si querés.
El joven aparta sus pies de las manos de la mujer. Esta se incorpora, manteniendo su vista en él. El joven arroja el cigarrillo al suelo. La mujer lo apaga con su zapato, recoge la colilla y la guarda en su bolsillo. Mira nuevamente al joven y sale de la habitación.
El joven se levanta de la silla, se acerca al reloj y lo atrasa. Vuelve a escucharse la voz del niño, lejana. El joven se sienta en la silla y observa el reloj.
Joven:
(Largando el aire en un suspiro) Llega tarde.
La mujer acerca su mano al rostro del joven y lo acaricia. Mete su mano en un bolsillo de su vestido, saca un cigarrillo, lo enciende y se lo coloca en la boca al joven. Éste pita, sin dejar de mirar el reloj. La mujer camina hacia la ventana y observa el exterior, su mirada denota cansancio. El joven continúa pitando. La mujer se vuelve hacia él, caminando. Se detiene frente al joven, tapándole la visión del reloj. Ella se arrodilla y le acaricia los pies.
Joven:
(Su tono ahora es más firme y frío) Cuando se vaya no cierre las cortinas, hace frío.
Mujer:
(Levantando su vista hacia él, con tono suave) Puedo traerte un abrigo, si querés.
El joven aparta sus pies de las manos de la mujer. Esta se incorpora, manteniendo su vista en él. El joven arroja el cigarrillo al suelo. La mujer lo apaga con su zapato, recoge la colilla y la guarda en su bolsillo. Mira nuevamente al joven y sale de la habitación.
El joven se levanta de la silla, se acerca al reloj y lo atrasa. Vuelve a escucharse la voz del niño, lejana. El joven se sienta en la silla y observa el reloj.
