mammagrumi
29.1.06
19.1.06
10.1.06
Te ví, eras de un gris casi transparente y suave como el aire de la mañana en un otoño cualquiera, al despertarnos. En tu mirada, el camino a cuestas. A puertas abiertas, tendidos los brazos, tu boca fue la explosión más sincera y menos bélica de estos tiempos.
Te ví, sudabas temor y quise exorcizarte con un beso, me dijiste.
El aire era un oleaje de palabras inconclusas y era tan simple decir “te quiero”.











